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10 días
15 – 06 – 09
No es un lunes cualquiera, es el penúltimo lunes en Madrid. La depresión, la congoja y la sensación de que la experiencia se está terminando comienza a sentirse en los rostros de todos cuando nos miramos, cuando nos hablamos, en los temas sobre los que hablamos, etc. Realmente ha sido una experiencia única, que no tiene comparación y a la que voy a estar siempre muy agradecida. Además se conjugan dos situaciones extrañas, en primer lugar que se acerca el final de la historia y, en segundo lugar, que estamos con exámenes finales. Nuestras cabezas no entienden muy bien qué hacer: si disfrutar Madrid a pleno o estudiar para dar cuenta el motivo que nos trajo aquí, habida cuenta de que quienes nos ganamos la beca la ganamos, en parte, por ser un poco obses con el estudio…BE OR NOT TO BE, THAT’S THE QUESTION… Hoy se dio de baja a JAZZTEL (fijo e internet) y en cualquier momento nos podemos quedar sin servicio…Pequeños detalles que te dicen: ¡HEY, SE TERMINÓ!... Yo por la tarde, después de estudiar Estadística y
avanzar un poco con mi trabajo de Sociología, me fui al Colegio de Psicólogos de Madrid a escuchar una conferencia de Marcelo Roffé acerca de la importancia de la Psicología para el Rendimiento Deportivo. La charla en sí fue medio pelo, no obstante tengo 3 hipótesis a por qué me pareció medio pelo: 1) porque lo que comentó sobre el deporte yo lo viví en mis años de haber jugado al tenis, reduciéndose los comentarios aparentemente “científicos” en una charla de sentido común, de obviedades que no me aportan nada nuevo, 2) el que me hayan comentado que este psicólogo no es muy fiable, sumado a que es porteño y habla con ese aire de “YO LO SE” tan molesto que caracteriza a unos cuantos en la big city o 3) que a la Ps del Deporte le falta sistematicidad, para dejar de ser una charla de salón en la que finalmente termina pareciendo auto – ayuda al mejor estilo Bucay… Me queda tiempo para responderla. Al salir de ahí me tomé el C1 (circular 1), un viaje de 50 minutos por todo Madrid hasta llegar a mi departamento. Lo hice a propósito, porque pasa por lugares estratégicos, además de los que no conocía, que quería ver antes de irme. Estoy intentando, de a poco, dar cierre a esta experiencia reviviendo momentos y recordando historias, y el C1 me facilitó las sinapsis emocionales, ¡jeje! Por la noche cenamos puré con bifes de pollo y naranjitas de postre. FELIZ, TRISTE: BIPOLAR.
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