
23 – 02 – 09
Este es un post en el que mucho me gustaría decir y sobre el que poco quisiera olvidarme, aunque lo intente siempre hay sensaciones y vivencias que son inherentes a la experiencia de vivir en Madrid que aunque la escriba quizá no se refleje.
Los lunes son días bien interesantes para mi por dos motivos: curso Sociología del Deporte, materia en la que me la paso pipa y en la que puedo, día a día, contactar con Manuel (PueLto Lico) para intercambiar experiencias, sensaciones y latinismos…habida cuenta de que es mi único “amigo” en Madrid desde que llegué (sin contar a mis compañeros de beca) y porque, cada 15 días tengo práctico de Teoría de las Ciencias (Epistemología).
Este lunes fue particular en varios sentidos, en primer lugar la clase de Sociología, al tiempo que estuvo interesante me ayudo a cuestionarme y a dejarme interrogantes sobre el funcionamiento académico – científico que cada vez que se avivan en mi como el fuego, no hacen más que confundirme y entrar en un torbellino de argumentos y contra – argumentos que jamás poseen un resultado…algunos me dirán “de eso se trata”, “para eso está la educación” y otros tantas opiniones, pero: realmente, qué es la Ciencia, en qué se diferencia del conocimiento ordinario (sentido común) y hasta qué punto no estamos presos a modos de comprender la realidad de las teorías como incuestionables simplemente porque hay instituciones encargadas de mantener discursos y validarlos. De qué me sirve generar conocimiento científico, qué pasa si un conocimiento no es científico pero aún así genera beneficios a nivel social y humano…para qué me interesaría a mí hacer ciencia si quizá siendo curandero tengo mayor campo de acción a nivel comunitario? En fin, quizá no sean interrogantes novedosos pero vaya que me flipan cada vez que los recuerdo, porque todo empieza a perder el sentido, es decir, para qué voy a la universidad y puf, otros muchos derivados de esas respuestas.
Al mismo tiempo que estaba intentando ver qué hacer con tantas preguntas y escuchar lo que el profesor decía, miraba atentamente al comportamiento del grupo de compañeros de Deportes con los que trabajo. Son muy inquietos, molestos, irrespetuosos…pocas veces ví un curso tan ruidoso y que se dedicara la clase completa a murmurar (un decir, porque realmente hablan fuerte) mientras el profesor habla. Tan es así que el profesor tiene que llamar la atención o echar a los alumnos en mitad de clase.
Con Manuel, que está tan “sorprendido” como yo del comportamiento del curso, pensamos que podía ser propio de la carrera en la que se dicta Sociología del Deporte, carrera netamente práctica y bastante alejada de formas de razonamientos teóricos sino más bien prácticos. De todos modos, Manuel que estudia lo mismo pero en PLico me comentó que puede ser por la carrera pero que allá eso no es tan evidente como aquí. Pensamos también en que por ser una materia de 2 año pueda deberse a la edad de los alumnos y finalmente dijimos: qué bárbaro, sin más, jaja…
Termino la clase y Manu me dijo: “adiós amiga, te me cuidas”. Apenas uno toma contacto con lo latino comienza a darse cuenta que la calidez y la conservación de lo humano está de nuestro lado. Quizá nuestro sistema económico, de salud y educativo andan a medio pelo, pero somos gente amable, atenta, cálida y sociable. Aquí pareciera que no es de la mayoría esa costumbre, aunque las hay.
Al salir de Sociología fui a almorzar en el comedor universitario de la UAM. Cabe aclarar que los madrileños comen mucho, pero MUUCHO. El menú consta de 2 platos (entrada y principal), más pan, agua y postre. Lo llamativo es que los dos platos son principales, la entrada es un decir. Por ejemplo, ese día tenía como entradas: fideos con salsa, pescado con ensalada, albóndigas con papas o un “no sé que” con arvejas…y de principal hamburguesa con papas fritas y no se que otros dos platos más...En fin, comí ambos platos pero un poco de cada uno, sino devuelvo mi pasaje en avión para agosto y vuelvo flotando por el océano…
Después del almuerzo fui a la sala de computación a trabajar con la tesis que quedó en Córdoba esperándome. Busqué publicaciones y organicé un poco mi cabeza. Me quedan dos tareas que mis compañeras de tesis me asignaron que no pasan de mañana. Seguido a esto fui a Biblioteca a buscar unos libros que Fernández Ballesteros nos había encargado leer para el martes, libros que no saqué antes porque estaban gestionándome el carnet de la biblioteca para que pueda pedir préstamos. Así fue como busqué los libros y me fui a la reunión de CEAL que los de Relaciones Internacionales de Psicología habían organizado para explicarnos la matricula del 3 de Marzo. No tardó más de 20 minutos que ya estaba libre. Por ello fui a tomar algo antes de entrar a Epistemología a las 18.30.
En Epistemología teníamos el primer práctico obligatorio en grupo, cosa que yo no tenía. La primera parte consistió en que nos mostraran un video del COSMOS (El Espinazo de la noche: http://www.youtube.com/watch?v=r1J1KOHSw74), que trata sobre los orígenes de la Ciencia. Muy interesante. Después Nacho Romo, algo así como el JTP introdujo sistemáticamente el tema y nos repartió las hojas para, en grupo, resolver el práctico y presentarlo. Nos dio un recreo previo a ello y allí fue cuando una chica se me acercó y me ofreció estar en su grupo porque me veía sola…jajaja…acepté, claro y resolvimos el práctico y lo entregamos. Concluido le agradecí la invitación, haciendo uso de las habilidades sociales que aprendimos con Fabián y tomando en consideración que, como aquí ven y estudian sobre habilidades sociales a la chica no le parecería extraño mi feedback, jajaja. Me volví a casa pensando, nuevamente, sobre los orígenes de las Ciencias y con una u otra duda más de las que me habían surgido en Sociología, pero contenta al mismo tiempo porque me estaba dando cuenta que, aunque normalmente a primera vista desvalorizamos nuestra educación en Argentina, admirando las europeas o de Estados Unidos, todo lo que se había comentado en clase ya lo vimos allá, incluso con mejores docentes y mayor espíritu crítico que el que tienen los alumnos madrileños. Más de una vez escuché ya la frase: “pues yo que se, se supone que a eso venimos aquí, no? A que nos lo enseñen”…ese facilismo que habla muy bien de nosotros como seres autónomos y que nos auto – gestionamos el conocimiento y el aprendizaje sobre una temática en mayor o en menor medida. Y si, no ignoro que quizá esas características dependan de la falta de organización en la facultad, pero desorganización que nos hace creativos, pensantes y con capacidad de resolución. Todavía sigo pensando que mi país puede salir adelante con la voluntad y el esfuerzo de todos y cada uno de nosotros, somos privilegiados de tener un Aaron, un Isaac, un Beltramino, un José Ahumada y cuantos otros docentes que en una universidad pública y gratuita nos otorgan muchos más conocimientos de los que poseen aquí. Conclusión del día: potenciemos nuestra educación y continuemos peleando por su gratuidad, así como por la mejora de la imagen social que poseen estos grandes maestros que tenemos en nuestro entorno diario y que muchas veces son menospreciados con salarios inhumanos en tiempos de crisis e inflación…