El día previo a Ibiza no podía desarrollarse de otra manera más que con un festejo, pero claro, un festejo previsto y predeterminado: el cumpleaños de Rebe. Son festejos a los que uno no se puede negar y que están, suceden y hay que aceptarlos. Por supuesto nosotros no nos íbamos a negar.
Así fue como comencé mi día como siempre, al tiempo que intenté organizar un regalo para Rebe. Una agendita con fotos…Lo organizamos y creamos junto a Xime. A mí me tocó imprimir imágenes. Imágenes que supuestamente iban a ser impresas en Cantoblanco y terminaron imprimiéndose a la vuelta de mi piso, ¿por qué? Porque en Cantoblanco, la máquina (digiprint) tuvo la delicadeza de tragarme las monedas y no darme ni una maldita foto…Así fue como llamé a TECNOTRÓN para que me dieran una SOLUCIÓN (rima y todo) y me enviaron a un sitio donde tenían impresoras pero de fotos carnet, así que termine imprimiendo en la esquina de mi casa, por el mismo precio, en una máquina con dueño a la vista a quien quejarse y, al mismo tiempo, en pocos minutos.
Ahora bien, ¿qué pasa con el dinero que me han “robado”? ¿No pasaba esto sólo en Argentina? Pues no, aquí también…De todos modos TECNOTRÓN me devolverá el dinero…o al menos eso dice. Yo esperaré hasta el miércoles 20, si no viene, llamo y consulto. Exijo mis euris de vuelta.
Volví, compilé el regalito junto a Xime y para la noche ya lo teníamos armado. Momento en que comenzó la fiestita en casa: pizzas, papitas, maníes, etc. En medio de tanto lío preparamos los bolsos para el día siguiente, hicimos las compras para llevar a Ibiza y nos divertimos largo rato hasta la madrugada.
Por supuesto, cantamos el cumpleaños, comimos torta y todos los rituales típicos de una fiesta de cumpleaños hecha y derecha en MADRID.
