12 – 03 – 09
Qué día cansador me espera…inicié mi día a las 4.30 am para esperar el taxi que me buscaba a las 5 para llegar a horario al colectivo que va a Barajas por la madrugada.
Cuando agendé el taxi le recordé a la operadora que fuera puntual, y la española me respondió que no me preocupara, que el taxi iba a estar a esa hora. Acostumbrada a la impuntualidad que tenemos los argentinos desconfié de su palabra, pero sorpresivamente 4.59 el timbre estaba sonando en mi casa. Era el taxi. Llegamos a la parada del colectivo 5.17 y, para derribar mi hipótesis el colectivo 5.19 estacionó frente a la parada y 5.20 partió a Barajas…Por supuesto, después de tal lección de puntualidad cerré la boca y me propuse a hacer lo que a mí me tocaba como ciudadano y dejar que el resto se encargara de lo suyo. Sociedades ordenadas.
El vuelo salió a horario. Lo más lindo fue presenciar el amanecer desde el aire. Ver como amanecía diferencialmente en el planeta tierra, en tanto mi dirección estaba pronta a ver el sol salir y Madrid todavía estaba oscuro; como una línea divisoria que me diera cuenta que la tierra es redonda y que el sol sale por el este y se pone por el oeste. No inútilmente existe la Astronomía…
El viaje fue como un abrir y un cerrar de ojos. 40 min a Valencia. Apenas entré al aeropuerto me percaté que no había 2 idiomas que señalizaban el aeropuerto, sino 3. Uno de ellos mezclaba italiano, francés y castellano: catalán. Había llegado al etsado de Catalunya finalmente. Por suerte nada complicado. Pude llegar pese al bombardeo publicitario de Ryanair, compañía de bajo costo que no hacía más que promocionar sus viajes e intentar vendernos billetes de lotería, pero hice oídos sordos, tomé fotos del amanecer y me baje para tomar el metro con dirección Rafaelbunyol y bajarme en la parada de Facultats, donde me esperaba Juan para llevarme a su casa.
Así fue, lo llamé y paso por mi apenas pudo salir del hospital donde trabaja como residente en medicina nuclear. Me dejó en su casa, me abrió sus puertas y me dejo a mi disposición todo lo que quisiera hasta que saliera de trabajar a las 3. Me tiré un rato a descansar y después almorzamos juntos. Él se fue a dar clases de tenis y yo a conocer un poco el centro de Valencia. Por la noche salimos a comer algo en Benimaclet, el ex barrio de gitanos valencianos y volvimos a dormir.
Por mi parte conocí la catedral, la plaza del ayuntamiento, probé el fruto de la Orxata (bebida típica valenciana) que se llama Chufa y es del tamaño de un maní. Me recorrí el mercado, vi una comptenecia de paellas y algunas Fallas de cada barrio.
Si, Valencia cada año festeja unos carnavales llamados LAS FALLAS, donde cada barrio arma una especie de carroza con motivos varios y el día 19 de marzo (día de San José, feriado; día del padre), los jueces de la comunidad designados para el concurso fallero elige la Falla más linda. Todas, excepto esa, se queman y ese fuego indica que la mala suerte y tiempos del pueblo se extinguen con el fuego, trayendo nuevos vientos y esperanzas para el año que comienza.
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