29/4/09

Ritmos circadianos

24, 25 y 26 – 04 – 09


Un viernes sin penas ni glorias. Estudios, lecturas de material y comidas entre medio que organizan la rutina. Por la noche la expectativa de salir un poco del hogar. Ni una mosca quería hacerme compañía, así que ya estaba dispuesta a renunciar a mi deseo de salir. En ese momento Rebeca dice: “¿salimos Tefi?” Fue ese el instante en el que me levante de la silla, me fui a mi habitación a cambiarme para salir.
Como siempre elegimos el mismo sitio para rondar por las noches, a saber, Sol. Esta vez propuse ir a otro lugar. El destino fue Huertas. En el primer rechazo de entrada porque Estefanía ADHD Caicedo se olvidó el DNI nos dimos vuelta para entrar a otro bar y, acto seguido, un RRPP nos invita a Mykonos. No la isla, sino un bar de estilo griego por Huertas. Allí fuimos.
Sin mucho que admirar, Mykonos tenía un par de columnas jónicas en el piso y música bailable. Apenas entramos se nos acercó un chico a charlar. Ahí comenzó la historia que remontó el viernes y el sábado.
Comenzamos a conversar con este chico, seguidamente se acerca otro amigo más y unos 15 minutos más tarde dos amigos más. Todos son estudiantes universitarios que viven en un piso compartido. No se conocían hasta que el destino los encontró en ese departamento. Uno de ellos es de Salamanca, Ing. Químico, el otro de Jaén estudiante de Caminos (Ing. Civil), el que estudia para ser chofer de Renfe de Valencia y el otro que estudia para ser chofer de Renfe pero que es de Cádiz.
Supuestamente le dije a Rebeca: vamos pero volvemos temprano, eh? Resulto que estos chicos eran muy muy simpáticos, característica casi extinta en Madrid. Así fue que nos pusimos a charlar y bailar. Cerca de las 3 am nos tomamos un búho (N21, específicamente) y nos fuimos hasta Herrera Oria, la última para de Metro de la línea 9; allá vivían ellos. Tomamos zumo de naranja y cada uno de los chicos nos invitó algo típico de su lugar. Por ejemplo, Justo un salchichón, Andrés paté de foix de perdiz, Aitor un vino dulce llamado Moscatel (al que no tuve el gusto de probar) y Jordi, nada típico, pero una mortadela que tenía.
Quedamos hablando hasta las 6 am. En esa charla, como es usual cuando extranjeros se encuentran, empezamos a intercambiar información de cada uno de los países: palabras típicas, costumbres y preguntas más de orden social como: qué piensan los argentinos (españoles) de España (Argentina), o la pregunta de Jordi: “hay algo que siempre quise saber, ¿ustedes nos tienen rencor por el descubrimiento de América – las implicancias de ese descubrimiento –?”
Al mismo tiempo, Aitor, nombre de origen vasco que significa Dios de la lluvia, nos contó que los del sur se sienten latinos. Claro lo dejaba su acento, de cadencia cubana o de dominicanas. Su pronunciación de las palabras es del tipo: mieLda; como él diría, suavizamos las letras. Así, cuando le preguntamos qué pensaban aquí de Argentina nos contestó que en el sur a sud – América o A. Latina se nos tiene mucho aprecio porque se sienten identificados con nosotros. Es más, se dicen latinos. Hay una canción que da cuenta de esto: Habanera de Cádiz. No sólo eso, sino que además las tº en Cádiz no bajan los 25 – 30º, que son personas más amables y simpáticas que en el resto de europa y tal. A toda esta información la pude comprobar no sólo hablando con Aitor, sino también porque en Amsterdam ya habíamos conocido unos chicos de Canarias, de acento latino también y que son muy diferentes al resto de los españoles.
Hablando de pertenencias, identificaciones y otras yerbas. Otra particularidad de la noche fue la de Jordi, valenciano y por tanto Catalán. Jordi no se considera español, odia España y es, como el resto de las comunidades españolas que buscan independizarse: independista. El objetivo de la noche era lograr que dijera: “¡viva España!”, pero no lo logramos, aún habiéndole dado un poco de vino (no consume alcohol). Fue interesante vivenciar cómo puede uno, siendo español no sentirse tal…
Jordi nos hizo una interesante pregunta a lo largo de la noche: ¿cómo es que se fiaron de 4 chavales? Muy buena pregunta, a la que no tenía respuesta. Supongo que habrá sido el verles la cara de buena gente y no pensar demasiado en las implicancias que podría tener su nuestra hipótesis estaba errada.
Por otra parte, Andrés nos dio unas cuantas indicaciones de la noche madrileña. Como por ejemplo, nombres de discotecas que molan en Madrid y tips de qué se hace por las noches, como qué es usual por aquí: “ir de Botellón”, esto es, comprar con tu grupo de amigos bebidas e ir a consumirlas al parque. Eso sí, cuidado con que la policía aparezca o te pille haciéndolo, porque las multas son de 300€; no está permitido. Así que si estas de botellón y ves la policía, coge tus cosas y sal corriendo para que no te pillen, ¡jaja!
Ahora bien, llegadas las 6 am nos levantamos y nos fuimos con Rebeca a nuestro piso, pero Jordi, Justo y Aitor nos acompañaron a la parada de Metro. Entonces le dije, “Jordi, ¿viste por qué nos fiamos de ustedes?” un poco en broma, un poco en serio, porque hoy en día no abundan las personas que tienen la delicadeza de, a las 6 am, decidir acompañarte a la parada de metro más cercana. Entre pitos y flautas llegamos a las 7 am a nuestro dpto. Nos acostamos a dormir y nos levantamos bien entrado el mediodía.
Almorzamos y yo me dispuse a trabajar sobre el ensayo de Epistemología que tengo que presentar. A las 5.30 pm Lucas, después de secarse la cabeza haciendo un trabajo nos propuso ir a jugar al Tenis en la Autónoma. Con Eric nos cambiamos y fuimos los 3 contentos de hacer un break con vida al aire libre. Casi una hora de viaje a Cantoblanco para llegar y que nos dijeran que el último turno los sábados es a las 7, horario en el que llegamos allá. Así que nos dimos media vuelta, cogimos el Renfe dirección Parla y llegamos al dpto. para continuar con los trabajos que habíamos dejado en “by pass”.
Así hasta las 9 pm que Rebeca fue a comprar un poco de porquerías para hacer un tapeado argentino. Cocinamos y nos sentamos a comer. Nos bañamos todos y salimos para JOY: discoteca ubicada en calle Alcalá, en barrio Sol a la que Andreica (Puerto Rico) nos sumó para entrar gratis. A la noche la disfrutamos los 6 cordobeses, 2 porteños y una brasilera. Hasta las 7 am de nuevo.
Joy es un boliche re top, al parecer, donde se “enjoy” muchísimo la música (reggaetón, electrónica, rock y pop retro, pop, música española) y los shows de flamenco que hay de tanto en tanto. Joy es un boliche que pareció ser un antiguo teatro de 3 pisos, precioso, donde la mesa por toda la noche ronda los 500€ más las bebidas que no bajan de los 10€ las más baratas. Como fuere, top o no top, nosotros bailamos hasta el cansancio y nos divertimos mogollón.
Desayunamos al llegar al piso y nos acostamos a dormir. Aquí estoy ahora, 3 pm, completando el diario y a punto de salir al Parque del Retiro donde haremos un picnic dominguero con Brasil, Santa Fe y Buenos Aires.
El clima siempre determina los cambios de planes, en la medida de lo posible y en tanto y en cuanto el plan lo permita. Así fue que la llovizna madrileña nos invitó a quedarnos en casa, hacer día de cine en Madrid (Todo lo que quiero – en TV – y Truman Show – dvd –). Día de absoluto relax, clima propicio para ello y llegadas las 22.30 pm día adecuado para bañarse, cenar e ir a la cama para empezar a todo motor la semana.

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