12 – 02 – 09
Nos encontramos en el segundo día de clase en la Autónoma. Ya se puede sentir la organización y la ubicación como parte de mi estadía, las rutinas empiezan a ser monótonas y los paisajes pierden novedad. Es como si de ser bebés hubiéramos pasado a ser infantes aprendiendo a caminar. Así en la clase ya tuve la iniciativa de participar, mis compañeros no lanzaron miradas persecutorias ni yo tampoco me perseguí con ellas – que es lo más importante –. No obstante al ser una uni con pocos alumnos y todos cursar juntos, cual colegio, por supuesto que mi proceso de inserción se demorará un poco sumando a la demora la falta de sociabilidad de los propios madrileños que es moneda corriente. Quizá me ayude participar de grupos en las materias que estoy cursando, está por verse…
Luego de la clase de estadística en Ciencias de la Educación Física y el Deporte me fui a averiguar por las prácticas que ofrecen en la Facultad de Psicología, lamentablemente la mayoría ya fue convocada y asignada a los alumnos, pues la oferta se hace desde Noviembre del año anterior, es decir, en el primer semestre. Como la ley de Murphy lo indica, “si algo puede fallar, fallará”, las prácticas que más me seducen son las anuales y contienen una sola plaza disponible, lo que significa que aunque me dirija al vice – decano – como voy a hacer, a pesar de tener todas las de perder – es muy difícil que pueda ingresar a ellas. De todos modos, estoy dispuesta a llorar por conseguir la práctica en Psicología del Deporte.
Al volver a casa almorzamos con mis compañeros de beca y a media tarde tuve que volver a “probar” una clase de Epistemología. Allí escuché que pretendían eliminar del plan de estudios nuevo que se iba a implementar en las universidades españolas esta materia. Allí fue cuando todo empezó nuevamente a parecerme poco convincente, y a darme cuenta que a veces, aunque si bien deteriorado y con muchas mejoras por hacer, la educación en argentina no es tan deplorable como uno lo cree. A mi juicio y al de los profesores de dicha materia, eliminar la epistemología es un error. Es decir, uno puede estar de acuerdo o no en que la filosofía es una ciencia, pero lo que si no puede negar es que esta clase de materias invitan a la reflexión, cuestionamiento y formación de un espíritu crítico propio que ni las terapias de la conducta, ni las psicoanalíticas ni las gestálticas te las proveen. Es como si pretendieran eliminar del cerebro de los estudiantes de psicología el cuestionamiento básico y que subyace a toda elección teórica en la que uno se sustenta: qué ontología, qué metodología y qué epistemología y qué mirada ético – política sostengo con “x” práctica. Y, a su vez, promover el pensamiento mecanicista que tiene por base la teoría conductual en sí misma: hombres máquina que responden a Estímulos y Respuestas; teoría con la cual no estoy desconforme, por cierto, pero a la que sí me gusta someter a reflexión y cuestionamientos que me posibiliten ir un poco más allá de la simpleza aparente de la misma…
Esa materia fue corta pero interesante, a fin de cuentas siempre me gusto la discusión y propiciarme a mi misma la duda constante de para qué y por qué hago una determinada acción, qué consecuencias tiene, para qué sirve y por qué acepto algo como verdadero si, en realidad, al menos parcialmente, la mayoría de las teorías son construidas con prácticas que las institucionalizan como indiscutidas a pesar de estar lejos promovidas y bajo la orden de un aparato político (de poder) que busca, en el nombre de la ciencia, generarnos miradas y ópticas acordes al sistema en el que nos hallamos inmersos…
Volver a casa para relajarme, bañarme y cenar para luego dormir fueron las últimas acciones del día.
leer, así, día por día, me da una sensación a algo naciendo con fuerza adentro tuyo... como una voz que se está haciendo escuchar, que crece, desde tu panza hasta nuestros ojos...
ResponderEliminarun sincero abrazo, cerca tuyo.. Lú